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MOBBING: CÓMO LIDIAR CON EL ACOSO LABORAL


06
Sep

l salir de la Universidad siempre soñé con encontrar un trabajo que me permitiera ejercer mi profesión, donde aprendiera cada día cosas nuevas, tuviera un ingreso económico estable y un buen desarrollo profesional. Pero en mi primer trabajo descubrí un mundo hostil, lleno de decepciones. Llegaba todos los días a casa desmotivado y triste.

El motivo era que mi coordinadora, junto con otra compañera, me consideraban sólo un pasante nuevo e inexperto. Constantemente tenían la intención de atacarme, descalificaban mi desempeño laboral y mis capacidades.

Me aislaban, ridiculizaban y atacaban verbalmente, incluso llegando a las amenazas. Mi coordinadora me llamaba la atención constantemente y a veces sin causa aparente...

Lo peor es que ante mi falta de experiencia yo llegué a pensar que esto era normal, que sucedía en todos los trabajos. Y para colmo, a quienes les platicaba la situación siempre decían que exageraba...

Si te identificas con esta historia, estás experimentando el mobbing, un tipo de violencia que se da en el entorno laboral. Ocurre cuando una persona o varias ejercen violencia psicológica de forma recurrente sobre una o más de sus compañeros de trabajo.

¿Cómo podemos identificar si alguien esta viviendo mobbing?

Cuando una persona se siente incómoda a causa de situaciones que vulneran su integridad moral y psicológica, ocasionadas por alguien más, es que sufre acoso laboral.

El mobbing muchas veces va disfrazado de burlas y bromas “consensuadas”, es decir, que a todo mundo parecen normales, y que poco a poco van subiendo de tono.
Suelen ser regaños y llamadas de atención injustificadas o exageradas basadas en el desempeño del trabajo.
También se manifiesta a través de comentarios devaluatorios sobre una persona, sus ideas o apariencia.

La mayoría de las veces el acosador es una persona que cuenta con mayores recursos, más apoyo o una posición superior dentro de la empresa, ya sea por jerarquía, rango laboral o por antigüedad. Sin embargo, también se puede dar entre empleados con el mismo nivel.

Las consecuencias que puede traer el mobbing

En el menor de los casos causa deserción laboral, pero puede desencadenar estrés, trastornos de ansiedad, del sueño, depresión, miedo o incluso intentos de suicidio.

Todos somos responsables de ayudar a alguien que enfrenta una situación así. De lo contrario, nos volvemos cómplices al ser testigos y no hacer nada.

Combátelo

Si identificas alguna víctima de mobbing o tú estás pasando por este problema, tienes varias alternativas para solucionarlo y enfrentar al agresor para detenerlo:

Infórmate sobre el tema para identificarlo a tiempo y así tener más herramientas al enfrentarlo
No dejes pasar el mobbing haciendo como que no sucede.
Interactúa con el acosador siempre en presencia de otras personas
Sin ponerte en riesgo, enfrenta al acosador. Pregunta cuál fue el error, si te hizo una llamada de atención injustificada.
Dialoga con él, dile cómo te hacen sentir sus actitudes. Pídele que se ponga en tus zapatos e imagine cómo se sentiría si fuera el blanco de esa actitud y comentarios.
Exige dignidad y respeto.
Aléjarte si comienza a discutir. Aclara que hablarán cuando esté más tranquilo.

Si el acosador no modera su agresión y continúa:

Busca ayuda dentro de la empresa con empleados de mayor jerarquía que el acosador, o acude al área que corresponda para reportar el problema.
Procura tener de testigos a compañeros que hayan presenciado la situación.
Documenta lo más que puedas las agresiones (guarda los correos electrónicos, por ejemplo)
Buscar ayuda profesional para encontrar apoyo.

Si las cosas no mejoran, aunque hayas hablado con el agresor, siempre estará la opción de dejar ese ambiente y buscar un mejor empleo. No tienes por qué aguantar el mobbing.

En el trabajo pasamos más tiempo que en casa. La responsabilidad de cuidarnos y de propiciar un espacio laboral saludable nos corresponde a todos. Hagamos del trabajo un espacio agradable, un lugar de metas y de crecimiento personal.

Aunque estás leyendo este artículo, puede que no seas víctima de mobbing. De ser así, piensa que todos tenemos la capacidad de ser los agresores o los agredidos. Evita la tentación de seguir la corriente a los que se llevan pesado ¡y haz la diferencia!


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