ARTÍCULOS

TÚ ERES MÁS QUE UN DIAGNÓSTICO


06
Sep

Imagina por un momento un salón de clases. Observa al niño con lentes, a una pequeña muy bajita, otro gordito, por allá unos gemelos, y al fondo, a una niña que utiliza aparatos ortopédicos… todos son muy diferentes entre sí.

Las características físicas, junto con las experiencias de vida, van conformando la identidad de las personas. Nuestra estatura, complexión, color de ojos y carácter son rasgos que nos identifican. Podemos sentirnos inconformes con algunos de ellos e incluso tratar de cambiarlos, pero al final admitimos que son parte de nosotros y nos diferencian de los demás.

Con las enfermedades ocurre lo mismo. La idea de “enfermedad”, por lo general, tiene una connotación negativa. Implica deterioro, debilidad y cierto grado de peligro, por lo que no parecería algo que quisiéramos considerar como parte de nuestra identidad.

Si la niña de los aparatos ortopédicos crece considerando que está enferma, crecerá sintiéndose frágil y con un futuro desalentador. Probablemente sus padres querrán sobreprotegerla, y quizá los otros niños se muestren recelosos a jugar con ella por temor.

Ella nació con una condición que la lleva a tener ciertas limitaciones y virtudes, igual que cada compañero de clase. Algunos necesitan una atención distinta a la que reciben los demás; pero al final, todos necesitamos cuidados.

Quizá por eso la terminología para referirnos a una persona que presenta alguna condición de salud, cambia constantemente y llega a resultar incómoda. “Persona con necesidades especiales” es muy ambiguo, ¡todos tenemos necesidades especiales! “Diabético” no abarca todo lo que es esa persona tiene diabetes.

Quizá tú seas una de esas personas que nació saludable y estés leyendo este artículo porque ahora vives con una condición de salud diferente. De ser así, ¿la vives como enfermedad o como condición?

La diferencia entre una y otra es simple. Piensa, por ejemplo, si alguna vez te has enojado con tu mano. ¡Seguramente no! Nunca la has rechazado ni luchado contra ella porque es tu mano, una parte importante de tu cuerpo. Pues de la misma forma también lo es cualquier otra condición: la diabetes, la hipertensión o el VIH.

Cualquier condición crónica que no se pueda curar, pero sí controlar, será parte de tu vida, por lo que no puedes pasarte el resto de tu vida luchando contra ella. Lo mejor es aceptarla y aprender a vivir con ella.

Por ejemplo, las personas que presentan algún tipo de discapacidad aprenden a vivir con ella, no como una enfermedad, sino como una condición. En muchas ocasiones ésta las acompaña desde que nacen, por lo que la viven de forma natural. Pero en otras, han tenido que adaptarse.

Por mucho que se esfuercen no vencerán su condición. Al contrario, quizá sus circunstancias se compliquen más. Pero así nos sucede a todos, estemos enfermos o no. Día a día perdemos células y habilidades: ¡es algo normal e inherente a la vida!

Tal vez pienses que tu situación es muy complicada, que ahora debes adaptarte a un nuevo estilo de vida. Pero mira a tu alrededor y nota cómo todos hacemos esfuerzos por obtener una mayor calidad de vida, día a día: hay quien tiene que cuidar su alimentación porque tiende a la obesidad, personas que son insulinodependientes, mujeres que deben recordar tomar anticonceptivos todos los días, niños que requieren vacunas, gente que debe evitar ciertas sustancias por su alergia…

Las condiciones de salud no determinan tu identidad, pero sí te llevan a ser la persona que eres: por eso son valiosas. Quizá la niña de nuestro salón imaginario no pueda saltar la cuerda con sus compañeras en el recreo, pero precisamente por eso es posible que desarrolle más otras habilidades, o que consiga sobresalir en alguna actividad. Al aliarse con su condición, podrá construir su identidad a partir de ella y sacarle provecho.

Siempre que exista algún tipo de limitación, desarrollaremos otra habilidad. No añores lo que falta, mejor atesora lo que tienes y poténcialo al máximo. Y sobre todo, ¡nunca olvides que eres más que un diagnóstico!


COMENTARIOS

sombra
Nombre

Email

Comentarios

cargando