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VIOLENCIA INTRAFAMILIAR: IDENTIFÍCALA Y ACABA CON ELLA


06
Sep

La violencia intrafamiliar se enmarca en una dinámica donde las cosas parecen mejorar pero no es así, de esta manera la posibilidad de dejar al ser amado es nula. Con nuestros consejos podrás identificar este fenómeno para ponerle un alto de inmediato.

En un episodio de violencia intrafamiliar existen tres fases: la acumulación de tensión, la violencia y el arrepentimiento.

La primera etapa: Aquí se incrementa el estrés, aumentan los comportamientos agresivos, hay abusos verbales y físicos.

La pareja receptora de la violencia intenta modificar su comportamiento para evitar la violencia. Comienza además a sentirse responsable.

El violento se pone más celoso e intenta controlar cada aspecto de la vida de su pareja. Tratará de aislarla de la familia y sus amistades.

La segunda etapa: Aparece la necesidad de descargar con golpes la tensión acumulada, el abusador sabe qué parte del cuerpo golpear y sigue un método conscientemente.

Mientras la tensión desaparece en el golpeador, la víctima se siente confundida.

La tercera etapa: Hay un periodo de calma donde el abusador se muestra amoroso, es la etapa de la “Luna de Miel”. Tomará la responsabilidad de lo ocurrido y dará a su pareja la esperanza de un cambio.

Ambos actúan como si nada hubiera pasado y prometen buscar ayuda. Si no hay intervención y la relación continúa igual, la tranquilidad durará poco e iniciará de nuevo el ciclo en la fase uno.

Identifica el problema

Existen varios tipos de violencia intrafamiliar:

-Violencia psicológica: No necesita de los golpes para manifestarse, pero es igualmente destructiva: celotipia, abandono, negligencia, indiferencia, infidelidad, rechazo, amenazas, comparaciones...

-Violencia sexual: Cuando se obliga al otro a realizar actos denigrantes, si hay humillación, atentados contra la libertad sexual e integridad física.

-Violencia patrimonial: Es la destrucción de bienes, retención de objetos y documentos personales.

-Violencia económica: Se refiere a todas esas limitaciones encaminadas a controlar el dinero de la otra persona.

-Violencia física: Se usa la fuerza para provocar daño.

¡Actúa!

Infórmate sobre las leyes que te protegen. Recuerda que la denuncia no es sólo una formalidad, sino la medida más efectiva para protegerte.

La ley castiga cada uno de estos tipos de violencia. Es importante que los conozcas para que puedas expresarte mejor con médicos, jueces, abogados y otros profesionales que atenderán tu denuncia. Conocer la ley te permitirá establecer con claridad ante las autoridades competentes cuáles, cómo y cuándo han sido violentados tus derechos.

Ésta es una breve lista de medidas que pueden serte útiles en caso de agresión:


Memoriza números de emergencia y de familiares, o tenlos siempre a la mano.
Habilita una habitación donde tú tengas el control para poder encerrarte y resguardarte.
Prepara una maleta con equipaje de emergencia y guárdala fuera de casa.

Habla con tus hijos y familiares para acordar que no interfieran durante una pelea: mejor deben ponerse a salvo y llamar a la policía enseguida.

Siempre pide ayuda a personas de confianza; entera a algún vecinos y a las personas en tu red de apoyo más inmediata.

Busca terapia. La ayuda profesional hace que las víctimas recuperen la confianza en sí mismas y les brindará la fortaleza que necesitan para salir adelante.

Recuerda que, como víctima de la violencia, necesitas tiempo, paciencia, desahogo, solidaridad, protección y recursos. Valórate y construye nuevas expectativas. ¡Ningún argumento justifica el uso de violencia! De ninguna forma es un método válido para resolver conflictos: sólo sirve para someter y controlar.

El amor que mereces no debe doler nunca. Implica confianza, protección, respeto, comunicación, crecimiento emocional. Consiste en compartir la vida, dialogar y respetar la integridad física y moral del otro. Quien la usa contra ti, no te quiere.
¡Busca apoyo y sigue adelante!


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